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Menú digital de bar: QR que no cambia, precios sin sorpresas

8 min de lectura

Cómo montar la carta digital de un bar, del desayuno al cóctel: un QR que no cambia, precios de barra y terraza, alérgenos en la copa, agotados e idiomas.

Un menú digital para bar no es la carta de un restaurante con menos platos. Es una lista larga de cosas cortas que cambia de cara tres veces al día, que a veces tiene un precio en la barra y otro en la terraza, y en la que los alérgenos se esconden también dentro del vaso. Bien hecha, es un solo QR en la barra y en las mesas que abre una lista ordenada por momentos del día, con precios claros, alérgenos en cada línea, lo agotado marcado al momento y el texto en el idioma de quien la lee.

Ordénala por momentos del día

La tentación es copiar el orden del almacén: cafés, refrescos, cervezas, vinos, licores. Pero a las nueve de la mañana nadie quiere pasar por delante de doce ginebras para llegar a la tostada. Ordena por lo que el cliente viene a hacer:

  • Desayunos: cafés, infusiones, zumos, tostadas, bollería.
  • Mediodía: bocadillos, pinchos, raciones, el plato del día si lo tienes.
  • Vermut y aperitivo: vermut, cañas, encurtidos, conservas, tablas.
  • Copas y cócteles: combinados, cócteles de la casa, opciones sin alcohol.

Si te sirve, pon el horario en el nombre de la sección: "Desayunos (hasta las 12:00)".

Y una regla que evita discusiones: un producto, una línea, un precio. Si la tostada existe en media y entera, son dos líneas. "1,80 / 2,80 €" obliga al cliente a adivinar cuál es cuál.

Cafés y desayunos: la lista que más se lee

Es la sección más consultada y la peor escrita, porque "todo el mundo sabe lo que es un cortado". El turista no lo sabe. Unos ejemplos (inventados, con precios de ejemplo):

  • Cortado — Café solo con un poco de leche caliente. 1,40 €
  • Café bombón — Espresso sobre leche condensada, en vaso. 1,70 €
  • Media tostada de pan de pueblo — Con tomate rallado y aceite de oliva virgen extra. 1,80 €
  • Cruasán de mantequilla — Recién horneado cada mañana. 1,60 €

Las bebidas vegetales merecen su propia línea, con el suplemento si lo cobras, y con su nombre: avena, soja, almendra. No es estilo: son tres alérgenos distintos.

Vermut, aperitivo y happy hour

El aperitivo es la franja que más cambia: la conserva que acaba de llegar, la gilda que se termina. Basta una línea que diga qué lleva:

  • Vermut rojo de grifo — Con hielo, rodaja de naranja y aceituna. 2,50 €
  • Gilda — Anchoa, guindilla y aceituna en un palillo. 1,80 €
  • Mejillones en escabeche — La lata entera, con pan y patatas fritas. 6,50 €

Si haces happy hour, dale su sección con el horario en el nombre — "Happy hour · de 19:00 a 21:00" — y sus precios, y que la sala sepa que fuera de esa franja vale la carta normal. Antes de anunciarla, infórmate: en Baleares, por ejemplo, un decreto ley autonómico de 2020 prohibió las ofertas de happy hour, barra libre o 2x1 en determinadas calles de Calvià, Palma, Llucmajor y Sant Antoni de Portmany. Si no lo tienes claro en tu zona, pregunta en el ayuntamiento o en tu asociación de hostelería.

Cócteles y copas: descripciones cortas que venden y avisan

La descripción de un cóctel no es la receta: es lo que el cliente necesita para decidir y para no ponerse malo. La fórmula: la base + lo que lo hace distinto + una palabra sobre cómo sabe.

  • Negroni — Ginebra, vermut rojo y bitter, con piel de naranja. Amargo y seco. 8,00 €
  • Whisky sour — Bourbon, limón, azúcar y clara de huevo. Ácido y espumoso. 9,00 €
  • Espresso martini — Vodka, café recién hecho y licor de café. Para después de cenar. 9,00 €
  • Pomelo y romero (sin alcohol) — Zumo de pomelo, sirope de romero y soda. Fresco y poco dulce. 5,50 €

Dos de esas líneas ya dejan ver un alérgeno: el vermut es un vino, y su etiqueta te dirá si lleva sulfitos; la clara del sour es huevo. Para el resto de la carta tienes la guía de descripciones de platos, el generador de descripciones gratuito y, para el vino por copas, la guía de la carta de vinos.

Alérgenos: también en la copa y en la bollería

La obligación de informar de los 14 alérgenos del Reglamento (UE) 1169/2011, que en España completa el Real Decreto 126/2015 para los alimentos sin envasar, no distingue entre plato y copa: para la normativa alimentaria europea una bebida es un alimento, y un cóctel preparado en la barra es un alimento sin envasar como cualquier pincho. El marco completo, en la guía de la tabla de alérgenos.

Dónde se esconden en un bar:

  • Sulfitos: vino, cava y vermut; según la etiqueta, también la sidra, el vinagre de los encurtidos y la fruta deshidratada.
  • Leche: el café con leche, el bombón, los licores de crema, la mantequilla del cruasán. La leche sin lactosa sigue siendo leche: sirve a quien tiene intolerancia a la lactosa, no a quien es alérgico a la proteína de la leche.
  • Huevo: la clara de los sours, la bollería, la mayonesa de la ensaladilla.
  • Gluten: pan, bollería, rebozados, la cerveza (salvo la sin gluten) y la bebida de avena, porque la avena está en la lista de cereales con gluten.
  • Frutos de cáscara y cacahuetes, que son dos alérgenos distintos: la bebida de almendra, los frutos secos del aperitivo, algunos licores.
  • Soja: la bebida de soja y, a menudo, la lecitina del chocolate de la napolitana.
  • Pescado y moluscos: la anchoa de la gilda, los boquerones, los mejillones, los berberechos.
  • Sésamo: los panes con semillas.

La fuente buena es la etiqueta, o la ficha técnica del proveedor de la bollería. Las bebidas de más de 1,2 % de alcohol pueden no llevar lista de ingredientes, pero los alérgenos tienen que aparecer, normalmente con un "contiene sulfitos". Cuenta también el contacto cruzado: si montas la bebida de avena con la misma jarra que la leche de vaca, no la presentes como apta para alérgicos a la leche. Para tenerlo todo en una hoja, usa la tabla de alérgenos gratuita.

Barra, mesa y terraza: precios distintos, sin sorpresas

En muchos bares el café no cuesta lo mismo en la barra que en la terraza. El problema no es la diferencia, sino descubrirla en la cuenta. Cómo hay que exponer los precios en hostelería depende en buena parte de tu comunidad autónoma, así que confírmalo con tu asociación de hostelería o con la oficina de consumo. El sentido común vale en todas partes: que el cliente vea el precio que va a pagar antes de pedir, con el IVA incluido. Una cosa no lleva precio: el agua no envasada, que la ley obliga a ofrecer gratis también en los bares. Lo que sí puedes cobrar, y cómo escribirlo, está en la guía del agua de pago en el restaurante.

Dos maneras claras de hacerlo:

  1. Una sola carta, con el suplemento escrito donde se lee: precios de barra en cada línea y, en el nombre de la sección, algo como "Cafés · precios en barra; en mesa y terraza, +0,20 €" (ejemplo). Funciona cuando la diferencia es la misma para todo.
  2. Dos cartas, cada una con su QR: una para la barra, otra para la terraza, con sus precios, y el QR de la terraza solo en los veladores. Es la mejor opción si la terraza tiene además otra oferta. El coste es el mantenimiento: cada producto nuevo, y cada agotado, va en las dos.

El QR en la barra, en los veladores y en la puerta

Ponlo en la barra, a la altura de los ojos y cerca de donde se pide; en cada mesa y velador, pegado o plastificado, porque en la terraza el viento se lleva los cartelitos; y en la puerta, para quien decide desde fuera si entra a por el vermut. Imprímelo grande y pruébalo con dos o tres móviles antes de plastificarlo. Y que el código sea siempre el mismo: cuando subes el café o cambias el vermut de grifo, se actualiza la carta, no el cartel de la mesa. Más detalles en la guía práctica del QR en el restaurante.

La carta impresa sigue sirviendo para el cliente que no saca el móvil: que salga de la misma fuente que el QR, para que papel y pantalla digan el mismo precio. Y no la retires: en España la carta solo con QR no basta, como explicamos en carta solo con QR.

Lo que se acaba y lo que no se entiende

A las once ya no quedan cruasanes; a la una y media la tortilla no da para otro pincho. En una carta digital lo marcas como agotado y el cliente lo ve antes de pedir. Mejor tachado y con el aviso que borrado: así se entiende que hoy se ha terminado.

Y en un bar las palabras son muy de aquí: cortado, caña, carajillo, gilda. Una traducción literal no le dice nada a un turista; "Caña: cerveza de barril en vaso pequeño", sí. Lo contamos en la guía para traducir la carta.

Cómo se hace con Menudetto

Menudetto es una carta digital que modificas hablando o escribiendo en un chat. Para un bar:

  • Empiezas con una foto de tu lista: Menudetto lee productos, precios y secciones. Luego ajustas por chat o con la voz — "sube diez céntimos los cafés" — y confirmas cada cambio en una vista previa.
  • Un QR por carta que no cambia: cuando modificas productos o precios vuelves a publicar, y el código impreso sigue siendo el mismo. El Free incluye una carta; con el Pro puedes tener varias, por ejemplo barra y terraza: "Duplicar menú" crea la copia en borrador y le pides "sube 30 céntimos todos los precios" antes de publicarla.
  • Agotado en un toque o con la voz: la carta pública lo enseña tachado al momento, sin volver a publicar, hasta que lo marcas otra vez como disponible. Con el Pro puedes dar al personal un permiso que solo sirve para eso.
  • Alérgenos: con el Pro, Menudetto te los propone a partir de los ingredientes y tú los revisas y confirmas; en el Free los introduces a mano, con algunos análisis de bienvenida. El cliente puede ocultar desde el móvil lo que lleva el alérgeno que le afecta.
  • Idiomas: seis en el Free (español, inglés, italiano, francés, alemán y portugués), 33 con el Pro. La carta se abre en el idioma del teléfono si está disponible.
  • Papel: imprimes la carta o la guardas en PDF, descargas el QR en PNG o SVG, y al publicar puedes recibir por correo el PDF de la carta, el QR y la lista de alérgenos.

Lo que no hace: no cambia la carta sola según la hora, no pone dos precios en la misma línea y no toma pedidos ni cobra. El cliente lee y pide como siempre.

Si quieres verlo con la lista de tu bar, crea tu cuenta gratis y empieza con una foto de la carta que ya tienes. Tienes también la página de menú digital para bar y cafetería.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se organiza la carta digital de un bar?

Por momentos del día, no por familias de producto: desayunos, mediodía, vermut y aperitivo, copas y cócteles. Puedes poner el horario en el nombre de cada sección. Y una regla práctica: un producto, una línea, un precio; si la tostada existe en media y entera, son dos líneas.

¿Hay que indicar los alérgenos de los cócteles y del vino?

Sí. La información sobre los 14 alérgenos del Reglamento (UE) 1169/2011, que en España completa el Real Decreto 126/2015 para los alimentos sin envasar, vale también para las bebidas: un cóctel preparado en la barra es un alimento sin envasar. Los más habituales en un bar son los sulfitos del vino, el cava y el vermut, la leche del café y de los licores de crema, el huevo de los sours y el gluten de la cerveza.

¿Puedo cobrar distinto en la barra y en la terraza?

Es una costumbre muy extendida. Lo importante es que el cliente vea el precio que va a pagar antes de pedir, con el IVA incluido: por ejemplo con el suplemento escrito en la sección, o con una carta y un QR propios para la terraza. Cómo hay que exponer los precios depende en buena parte de tu comunidad autónoma, así que confírmalo con tu asociación de hostelería o con la oficina de consumo.

¿La leche sin lactosa sirve para alguien alérgico a la leche?

No. La leche sin lactosa sigue siendo leche: sirve a quien tiene intolerancia a la lactosa, no a quien es alérgico a la proteína de la leche. En la carta tiene que ir marcada con el alérgeno leche como cualquier otra.

¿Cómo aviso de que se ha acabado un producto?

En una carta digital lo marcas como agotado y el cliente lo ve antes de pedir. Mejor tachado y con el aviso al lado que borrado, para que se entienda que hoy se ha terminado. En Menudetto se hace con un toque o con la voz, y la carta pública lo muestra al momento sin volver a publicar.

Menú digital de bar: QR que no cambia, precios sin sorpresas