Menú QR gratis: las 7 opciones reales en 2026 (comparación honesta)
Buscas "menú QR gratis" y te encuentras con veinte servicios que prometen todos lo mismo a coste cero. Algunos cumplen la promesa; otros te hacen pagar de una forma que descubres después. Esta guía pone en fila las 7 opciones reales para tener una carta digital gratis en 2026, sin adornos, comparándolas por lo que de verdad importa: precio y límites, alérgenos, traducciones y — la pregunta que casi nadie se hace — quién es dueño de la página que el cliente escanea.
Antes, un aviso honesto: Menudetto es un producto nuestro. Lo encuentras en el punto 7 y te lo decimos abiertamente, para que peses lo que lees por lo que es.
"Gratis" no es una sola cosa
Un menú QR gratis puede significar tres cosas muy distintas: gratis de verdad, gratis hasta que necesitas una función, o gratis a cambio de algo (tu marca escondida, algo de publicidad, los datos de tus clientes). Tener presente esa distinción es la mitad del trabajo. La otra mitad es entender si la solución aguanta con el tiempo o si dentro de seis meses el QR impreso en las mesas apuntará a una página muerta.
Las 7 opciones reales en 2026
1. El PDF detrás de un QR
Subes el PDF de la carta a Drive o a tu web y generas un QR gratuito que apunta ahí. Coste: cero. Es la vía más rápida y la página sigue siendo tuya. Límites: en el móvil un PDF se abre como un documento — pellizcar, hacer zoom, se lee mal. Los alérgenos solo están si los escribes a mano en el PDF, y cada idioma es un PDF distinto (o sea, un QR distinto). Actualizar significa rehacer el archivo y volver a subirlo. Perfecto para una carta que cambia dos veces al año; una tortura si cambias los platos cada semana.
2. El generador de QR genérico
Los servicios de "crea tu QR gratis" con cuenta free. El QR apunta a una landing suya. Coste: cero en el plan gratuito, pero ese plan casi siempre es un QR estático (cambias el archivo y cambia el código), con escaneos limitados y, a menudo, la marca de agua del servicio. El riesgo real es que el QR "dinámico" gratuito pase a ser de pago o caduque: y entonces las mesas llevan una pegatina que no lleva a ninguna parte. La página es suya, no tuya.
3. La página gratuita de Google
Pones la carta como texto o fotos en tu Perfil de Empresa (o en un Google Site) y el QR apunta ahí. Coste: cero, la página está bien indexada y sigue siendo tuya. Límites: el editor es rígido, no está pensado para secciones, precios y alérgenos estructurados, y no hay forma de filtrar los platos por alérgeno. Bien como escaparate, flojo como carta operativa.
4. La carta de diseño (Canva y similares) con QR
Haces una carta bonita con una plantilla y la exportas como imagen o PDF, y luego le pones un QR encima. Coste: plan gratuito con límites en exportaciones y elementos premium. En la práctica es la categoría del PDF, más cuidada: mismas ventajas (es tuyo, el archivo es tuyo) y mismos límites (estático, alérgenos a mano, una versión por idioma).
5. El link-in-bio usado como carta
Usas una página "link in bio" con las secciones de la carta. Coste: plan gratuito. Cómodo si ya la usas para redes, pero no es una carta: es una lista de enlaces, con la marca del servicio a la vista y sin precios, secciones ni alérgenos estructurados. Aguanta como atajo rápido, no como carta del restaurante.
6. El SaaS de "carta digital" freemium
Plataformas que regalan una carta QR en el plan gratuito. Coste: cero, pero casi siempre con un precio indirecto: publicidad o marca de agua del proveedor en tu carta, un tope al número de platos, sin traducciones y con los alérgenos ausentes o de pago. La página y el dominio son suyos. Aquí lo "gratis" lo pagas en marca ajena delante de tus clientes y en ventas cruzadas constantes.
7. El software de cartas para restaurantes (incluido Menudetto)
Herramientas pensadas para hostelería: secciones, precios, alérgenos estructurados plato por plato, traducciones y un único sitio donde actualizar. Aquí toca declarar el conflicto: Menudetto es nuestro producto, así que en esta línea no somos neutrales. Lo que ofrece esta categoría: los alérgenos bien gestionados (los 14 de la UE, no un campo de notas), más idiomas sin rehacer todo, y una carta que actualizas una vez mientras el QR y la impresión quedan alineados. El límite honesto es que, más allá del plan gratuito, es una suscripción: si te basta un PDF estático que cambias dos veces al año, no lo necesitas.
El coste oculto de lo "gratis"
Las opciones de verdad gratis rara vez lo son del todo. Aquí es donde acabas pagando:
- La marca de otro en tu carta. El cliente escanea el QR y lo primero que ve es el logo — o la publicidad — del proveedor, no el tuyo. Tu carta se convierte en su espacio publicitario.
- El PDF que nadie actualiza. Un archivo estático envejece rápido: precios viejos, platos agotados que siguen en la lista, la "novedad" de hace tres meses. El cliente pide lo que no hay y el camarero hace de corrector.
- Cero cumplimiento de alérgenos. Una carta sin los 14 alérgenos bien gestionados no solo es incómoda: en la UE está fuera de norma (Reg. 1169/2011). Es lo gratis que te puede costar una multa.
- La página no es tuya. Si el servicio cierra, sube precios o pone un muro de pago, la pegatina de las mesas apunta al vacío. Reimprimir los QR es un coste — y un mal trago.
- Los datos de tus clientes. Algún servicio "gratis" vive de rastrear quién escanea. Conviene saber qué cedes a cambio.
La checklist para elegir en 2 minutos
Antes de imprimir cualquier QR, responde a estas cinco preguntas:
- ¿Cuántas veces cambio la carta al mes? Si más de una, necesitas algo dinámico: el PDF te la juega.
- ¿Necesito los alérgenos por ley? En la UE la respuesta es siempre sí: hace falta estructura, no un campo de notas.
- ¿Tengo clientes extranjeros? Si sí, las traducciones no son opcionales — y rehacer un PDF por idioma no escala.
- ¿La página tiene que seguir siendo mía? Si sí, evita a quien es dueño del dominio y te pone su marca encima.
- ¿Cuál es el presupuesto real? ¿Cero absoluto o unos pocos euros al mes? Responder con honestidad aquí descarta la mitad de las opciones.
En resumen
El menú QR gratis existe, pero "gratis" casi siempre tiene una contrapartida: un archivo estático que envejece, la marca de otro en tu mesa, o los alérgenos que faltan justo donde la ley los pide. Si tu carta cambia poco y te basta una versión, el PDF detrás de un QR es honesto y no cuesta nada. Si en cambio cambias platos, tienes clientes extranjeros y quieres estar en regla con los alérgenos sin reimprimir nada, tiene sentido una solución pensada para restaurantes.
Menudetto es la nuestra: actualizas la carta hablando, los alérgenos y los 6 idiomas siguen al plato, y el QR y la impresión quedan alineados solos. Puedes probarlo gratis y, si por ahora solo necesitas poner en regla los alérgenos, usa la herramienta gratuita de tabla de alérgenos — sin registrarte.